Perdonar como herramienta.
Esta semana grabé un episodio de podcast con Irene Villa. Una mujer que perdió las piernas en un atentado de ETA en octubre del noventa y uno, con doce años.
En el episodio lo cuenta todo, no me voy a meter ahí.
Conocerla y ver su energía y su sonrisa franca y sincera me emocionó.
En el capítulo hay muchos momentos interesantes, pero lo más impactante para mí fue su actitud, decisión y capacidad de PERDÓN.
Tengo muchos años de terapia encima. En una cuenta rápida e informal, me salen dieciséis. Además de varios de psiquiatra y medicación.
A lo tonto, unos cincuenta mil euros aproximadamente.
En mi caso, ese es el dinero que tuve que invertir para aprender a perdonar.
Creo que fue la mejor inversión de mi vida. No caduca, no se desvaloriza y genera sustanciosos “beneficios”.
Ya hablé aquí de mi familia. No volveré con eso.
Pero te cuento una gran equivocación de mi parte: Dar otra oportunidad.
Perdonar es una cosa, pero poner la “otra mejilla” es otra.
Hay un cuento que me encanta por lo efectivo.
El escorpión que le pide a la rana que lo cruce a la otra orilla. Le suplica y le jura que no lo va a picar, pero una vez concluida la misión, picotazo. La rana le pregunta por qué, y él solo le dice: “Es que soy escorpión”.
Perdonar te libera, te saca una losa de encima y es el mejor cicatrizante.
Pero cuidado con dar otra oportunidad. A mí los cincuenta mil, me sirvieron para seguir vivito y coleando.
Pero hay quien no sobrevive a otro picotazo.
Episodio: Tarapeutas – Irene Villa
